Reflexiones para tí.

Algunos hebreos

Algunos hebreos incluso cruzaron el Jordán para huir al territorio de Cad, en Galaad. 1 Samuel 13:7.

Cuando los filisteos se organizaron para atacar, el pueblo de Israel se aterrorizó. Algunos se escondieron en cuevas, otros en los matorrales. algunos entre las rocas, en las zanjas y en los pozos, y algunos huyeron al otro lado del Jordán. El pueblo, asustado, se desespera y no piensa en Dios como su libertador. La reacción -bastante primaria- es correr, esconderse, ocultarse, desaparecer.

Desde el punto de vista espiritual, ¿hacia dónde vas cuando te asustas? ¿Qué es lo que te asusta? ¿Cómo actúas cuando te asustas?

El río Jordán era el eterno recordativo del poder divino; era la manifestación constante de que ellos tenían un Dios en el que podían confiar, un Dios que tenía poder para derrumbar las más altas torres, columnas y murallas. Pero algunos hebreos vuelven al Jordán, no para tomar fuerzas frente a la nueva amenaza sino para huir de su tierra y esconderse del otro lado del río.

Si bien el ejército filisteo se presentaba como un enemigo fuerte, el pueblo de Dios acababa de nombrar un rey que Dios había elegido. Había escuchado a Samuel en un claro y específico sermón en el que les había explicado que mientras obedecieran los mandamientos divinos, no tenían de qué temer. Pero, el miedo los hace actuar como un puñado de cobardes.

Lo que nosotros tenemos que aprender es que, frente a enemigos terrenales o espirituales, nuestro Dios es nuestra defensa. Cuando los problemas parece que nos superan, es el momento ideal para actuar por fe. El (gran) problema es que, para que esta funcione, es necesario que la vayamos alimentando en los momentos de bonanza. Es imposible que actuemos por fe en los momentos difíciles, si no nos acostumbramos a caminar por ella cada día.

No sé si haber pedido un rey los atormentaba tanto, pero la reacción es una clara demostración de un corazón -como mínimo- nervioso. ¿Por qué huir, desesperados, del enemigo? ¿No tenían un Dios todopoderoso que los podría salvar porque lucharía por ellos? ¿No había demostrado, poco tiempo antes, que podía actuar a través de Saúl?

Mientras nuestra religión sea solamente una teoría, nuestra primera reacción frente a los problemas será huir. Necesitamos entender que Dios es real y nos ama realmente. Tomados de su mano, no hay por qué temer, por más grande que sea el ejército enemigo.

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2014
“365 Vidas”
Por: Milton Betancor






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